Desandando los pasos por la playa Vacía Talega en Piñones (Puerto Rico) escribo en la arena esta simple y atinada operación aritmética. Mi hijo Gabriel, experto matemático en cierne, no puede aguantarse las ganas de mostrarme el error y poner las cosas en su justo lugar. Yo, empeñado en cultivar mi mente de principiante, no estoy tan seguro. Me ha pasado que al invitar a un amigo glotón a almorzar he terminado pagando por tres. Así que la lógica absoluta de que 1+1=2 no me va; en terminos prácticos invité a dos amigos y no uno. De seguro, hay cientos de ejemplos como el anterior. Me gustaría saber si usted piensa igual.
